Mostrando entradas con la etiqueta vida real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida real. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de enero de 2013

El eterno verano

Como un reloj parado que acierta la hora dos veces al día. Así funcionan -o parecen funcionar- las predicciones que me da ElTiempo.es sobre el tiempo que hace en mi ciudad.

Ya tenía la vaga idea de estar siendo engañado y aquí tenemos la prueba:

Captura de la predicción por horas realizada a las 10:00:

Veamos. Estamos a 18º de temperatura, brilla el sol... pero asoman nubes en el horizonte: Va a haber un bajón -catastrófico- de 7 grados y se va a poner a llover a las 11:00.

Captura de la predicción por horas realizada a las 11:00:

Veamos. Seguimos a 18º de temperatura, sigue brillando el sol... pero las nubes que asomaban en el horizonte a las 11 horas, asoman ahora a las 12:00, en las que ocurrirá un fatídico descenso de la temperatura.

Captura de la predicción por horas realizado a las 12:00:

 Vaya... Todo sigue igual a las doce. Sospechoso... Quizá si mantienen indefinidamente la predicción de 11º y lluvia, en algún momento terminarán acertando.

Aunque... Venga, una última captura. Captura de la predicción por horas a la una:


¡Hombreeee! Eso es otra cosa... No llueve pero ha bajado la temperatura y está nublado. No estaría del todo mal si no fuese porque en realidad la temperatura es de 9,8º -según otra fuente- y, además, según la vida real, está lloviendo.

Mi preciosa avenida:


Aunque... Quién sabe, quizá es la vida real la que está equivocada y no las predicciones que realizan. La vida real nos engaña. Es algo que nos enseñan muchas películas, desde Matrix, pasando por Origen, el Rey León o Titanic y terminando en El diario de Noah.

Recortes obtenidos de la web Eltiempo.es.

Foto desde la ventana en un día lluvioso en el que me quedo toda la mañana a disfrutar de mi tiempo libre.

miércoles, 13 de junio de 2012

En la vida "real"


Ahora que no tengo acceso a internet, no puedo hacerme el graciosete buscando esas noticias extrañas que nos regalan nuestros coco-laboradores.

Aún así, para demostrar que sigo vivo, aquí tengo una entrada de dos cosillas de mi alrededor -eso que llaman vida real en contraposición a la vida irreal- que me encantan.

La primera es un cartel de una tienda de 20 duros chinos (serán 20 yuanes jojo). Un día estás aburrido y te pones a leer los carteles que encuentras por la calle y mira, ese tiene mucho para leer:



Y de repente encuentras sentido a la vida:



Me imagino al pobre chino ultracorrigiéndose para no decirlo todo con "L" y diciéndolo todo con "R". Son cosas que re pueden pasar a cuarquiera en cuarquier momento. (Bendito sea el pobre chino).

La otra -más floja, más introspectiva- es un cartel del menú de un bar que veo desde el autobús:



Aquí no os dejéis la vista leyendo el cartel. No tiene nada que ver. Si nos acercamos:


Me encanta verlo ahí con la cadena al cuello. Es como un símbolo. El pobre chef con su gorro de La Casera encadenado a una farola, explotado laboralmente y el tío con esa sonrisa y su bigotito estilo Stalin.


Tienen los mismos ojitos y todo.

Yo en la vida real 13-6-2012. Enlace a la neurona. (no te empeñes, no hay acceso)